FANTASÍA

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¡Deténte! Sombra de mi bien esquivo...

jueves, 26 de mayo de 2011

REFLEXIONES FINALES

La Historia constituye una disciplina transmisora de valores e ideologías que contribuyen a la formación de la identidad nacional e individual. El aprendizaje de la historia requiere de una serie de habilidades para su mejor desarrollo, entre ellas la memorización se erige como requisito necesario para la comprensión, más no es suficiente para que el conocimiento histórico se desarrolle en términos de significatividad y competencia.

El aprendizaje de la historia apunta a la relación de causas y consecuencias en los hechos, al desarrollo de actitudes de pensamiento crítico y flexible, y a la creación de una conciencia histórica capaz de emprender procesos permanentes de modificación e incorporación de aprendizajes.

El aprendizaje histórico es entonces el proceso de desarrollo de la conciencia histórica, el cual requiere franquear procesos como: interpretación causa-efecto, evolución y permanencia; el pensamiento propositivo y la construcción de ideas propias, la contribución a la construcción colectiva y perenne de su identidad y de su función en la humanidad.
Cuando el individuo actúa mediado por sus valores y por una ideología crítica puede asegurarse que el aprendizaje histórico se encuentra en un excelente proceso de desarrollo, pues el actuar ciudadanamente y direccionado hacia la conciencia colectiva es prueba de que se ha comprendido e interiorizado la práctica filosófica de la historia.

Lo más difícil será entonces contribuir a que aquellos que se encuentran en los inicios del proceso de desarrollo de su conciencia histórica o a que aquellos que aún después de haberlo iniciado no han logrado consolidarlo, encuentren en su misma colectividad social las bases y los motivos de enriquecimiento de dicha conciencia.
En la experiencia del Curso Metodologías para el Aprendizaje de la Historia pude encontrar diferentes formas de trabajo en aula para lograr el objetivo de contribuir a la formación del pensamiento histórico en los alumnos. El empleo de una metodología basada en el uso de la situación problema como actividad principal de la clase constituye un excelente punto de partida para la planificación de sesiones en las que la Historia sea vista más que como una asignatura como un espacio para la reflexión, el entretenimiento y el conocimiento.
Suscitar conflictos cognitivos, dudas, opiniones y otras evidencias de las representaciones mentales de los alumnos contribuye al desarrollo de su pensamiento crítico y de su metacognición, empujándolos a niveles cada vez más avanzados de abstracción, de comprensión y de reconocimiento de las relaciones entre conceptos.
Ahora tengo una idea más clara de cómo puedo acercar a los niños al conocimiento de su pasado, a la comprensión de una historia que les parece ajena. El uso de la entrevista, de las escenificaciones, de la observación de monumentos, del debate y de otras actividades didácticas me permitirá encontrar nuevas y mejores formas de trabajar contenidos históricos importantes para el desarrollo de su ciudadanía.
Aprender acerca del diseño de situaciones problema como parte del razonamiento histórico, así como comprender los alcances de esta estrategia, me conduce a pensar que siempre es posible, pese a las negativas actitudes que tradicionalmente se tienen al respecto, encontrar una manera más fácil de hacer Historia.

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